A pesar de que pasan los años, los macronutrientes parecen seguir generando bastante confusión.
Los carbohidratos continúan siendo vistos como los malos de la película.
La proteína aparece cada vez en más productos de supermercado y las grasas ocupan un lugar protagonista en determinadas corrientes alimentarias, como las dietas cetogénicas.
Como psicoterapeuta y especialista en nutrición, veo con frecuencia que la conversación deja de centrarse en lo que necesita el cuerpo y empieza a girar alrededor de reglas, miedo o tendencias.
Y ahí es donde solemos perder de vista lo más importante.
A veces el problema no es la falta de información. A veces es haber dejado de preguntarnos qué necesita realmente nuestro cuerpo.
Por eso me gusta explicar a mis consultantes los macronutrientes de una forma sencilla.
Antes de hablar de macronutrientes, hay algo importante: Los alimentos rara vez pertenecen a una sola categoría.
Por ejemplo, la quinoa contiene principalmente carbohidratos, pero también proteínas. Las legumbres aportan carbohidratos y proteínas. Los frutos secos contienen grasas, pero también algo de proteína.
La idea no es clasificar los alimentos de forma perfecta, sino tener una orientación general que nos ayude a tomar decisiones.
Imagina que tu cuerpo tiene tres tanques que necesitan llenarse a lo largo del día.
Esta metáfora no busca ser exacta al milímetro. Busca ayudarte a observar, de forma sencilla, qué nutrientes han estado más presentes en tu día y cuáles quizás no tanto..
Imagina que hoy desayunaste un yogur con fresas y dos claras de huevo. Y en el almuerzo, pollo con ensalada. Al llegar la noche, quizás observes que has cubierto bastante proteína, pero pocos carbohidratos. En ese contexto, una cena con pollo, patatas al horno y ensalada podría tener mucho sentido.
No porque las patatas sean "buenas". Ni porque los carbohidratos sean obligatorios. Sino porque estás observando qué necesita tu cuerpo dentro del conjunto del día.
Y creo que ahí está una de las claves de alimentarse bien. No preguntarte únicamente qué alimento es mejor o peor. Sino qué necesita tu cuerpo hoy.
Cuando empezamos a mirar la alimentación desde el contexto, muchas decisiones se vuelven más sencillas. La pregunta deja de ser:"¿Puedo comer esto?". Y pasa a ser: "¿Qué necesita mi cuerpo hoy?
Alimentarse bien consiste en desarrollar una relación más flexible, consciente y sostenible con la comida. Y quizas en empezar a hacernos una pregunta ¿Qué decisión está más alineada con el cuidado que quiero tener hacia mí mismo hoy?
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