Una forma sencilla de entender los macronutrientes
(sin obsesionarte con contar macros)


A pesar de que pasan los años, los macronutrientes parecen seguir generando bastante confusión.
Los carbohidratos continúan siendo vistos como los malos de la película.

La proteína aparece cada vez en más productos de supermercado y las grasas ocupan un lugar protagonista en determinadas corrientes alimentarias, como las dietas cetogénicas.

Como psicoterapeuta y especialista en nutrición, veo con frecuencia que la conversación deja de centrarse en lo que necesita el cuerpo y empieza a girar alrededor de reglas, miedo o tendencias.

Y ahí es donde solemos perder de vista lo más importante.

A veces el problema no es la falta de información. A veces es haber dejado de preguntarnos qué necesita realmente nuestro cuerpo.

Por eso me gusta explicar a mis consultantes los macronutrientes de una forma sencilla.

Los alimentos no son solo carbohidratos, proteínas o grasas

Antes de hablar de macronutrientes, hay algo importante: Los alimentos rara vez pertenecen a una sola categoría.

Por ejemplo, la quinoa contiene principalmente carbohidratos, pero también proteínas. Las legumbres aportan carbohidratos y proteínas. Los frutos secos contienen grasas, pero también algo de proteína.

La idea no es clasificar los alimentos de forma perfecta, sino tener una orientación general que nos ayude a tomar decisiones.

Ilustración de los principales macronutrientes: carbohidratos, proteínas y grasas, explicados de forma sencilla para una alimentación equilibrada.

Los tres tanques: entender los macronutrientes de forma sencilla

Imagina que tu cuerpo tiene tres tanques que necesitan llenarse a lo largo del día.

Esta metáfora no busca ser exacta al milímetro. Busca ayudarte a observar, de forma sencilla, qué nutrientes han estado más presentes en tu día y cuáles quizás no tanto..

Los carbohidratos son una de las principales fuentes de energía del cuerpo.

Además, una de las razones por las que solemos consumir más carbohidratos es que están presentes en muchos alimentos cotidianos y fácilmente accesibles: pan, fruta, avena, arroz, patatas o legumbres, entre otros.

Esto hace que el tanque de carbohidratos tienda a llenarse con más facilidad a lo largo del día. No porque los carbohidratos sean "malos", sino porque forman parte de una gran cantidad de comidas que consumimos habitualmente.

No son el enemigo. Son especialmente importantes para personas físicamente activas, deportistas o simplemente para quienes necesitan energía por su estilo de vida.

Las proteínas participan en la reparación y mantenimiento de tejidos, entre muchas otras funciones.

Las encontramos en: carne, pescado, huevos, soja, legumbres.

Y quizás aquí está una de las razones por las que hoy hablamos tanto de ellas. A diferencia de los carbohidratos, que están presentes en muchísimos alimentos cotidianos, las proteínas suelen encontrarse en menor proporción y en alimentos más específicos y el "tanque" es más difícil de llenar. Por eso solemos prestarles más atención y buscarlas de forma más activa.

Son necesarias para procesos hormonales, en la absorción de vitaminas y en múltiples funciones del organismo.

Las encontramos en: aceite de oliva aguacate frutos secos semillas pescado azul.

Si seguimos con la metáfora, este tanque suele llenarse más rápido, ya que las grasas aportan más energía por gramo que los otros macronutrientes.

Un ejemplo práctico: cómo tomar decisiones alimentarias a lo largo del día

Imagina que hoy desayunaste un yogur con fresas y dos claras de huevo. Y en el almuerzo, pollo con ensalada. Al llegar la noche, quizás observes que has cubierto bastante proteína, pero pocos carbohidratos. En ese contexto, una cena con pollo, patatas al horno y ensalada podría tener mucho sentido.

No porque las patatas sean "buenas". Ni porque los carbohidratos sean obligatorios. Sino porque estás observando qué necesita tu cuerpo dentro del conjunto del día.

La pregunta más importante no es qué alimento es bueno o malo

Y creo que ahí está una de las claves de alimentarse bien. No preguntarte únicamente qué alimento es mejor o peor. Sino qué necesita tu cuerpo hoy.

Cuando empezamos a mirar la alimentación desde el contexto, muchas decisiones se vuelven más sencillas. La pregunta deja de ser:"¿Puedo comer esto?". Y pasa a ser: "¿Qué necesita mi cuerpo hoy?

Alimentarse bien consiste en desarrollar una relación más flexible, consciente y sostenible con la comida. Y quizas en empezar a hacernos una pregunta ¿Qué decisión está más alineada con el cuidado que quiero tener hacia mí mismo hoy?

Si quieres trabajar tu alimentación de una forma más personalizada, integral y flexible

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